I FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA “POR LOS CAMINOS DE SIPÁN” DEL 8 AL 11 DE OCTUBRE 2009 – LAMBAYEQUE - (PERÚ)

Seguidores

FICHA DE INSCRIPIÓN

HOLA ESTIMADOS LECTORES, SALUDOS DESDE LAMBAYEQUE-PERÚ. LES ENVIO LA CONVOCATORIA AL I FESTIVAL DE POESÍA Y LA RELACIÓN DE POSIBLES PARTICIPANTES, ESPERO QUE CONFIRMEN SU ASISTENCIA.UN ABRAZO DESDE MI CORAZÓN, QUE SIEMPRE ESTEN BIEN. FICHA DE INSCRIPCIÓN

“Si se dona un corazón…, tú dona un libro” Forjemos un campo para la lectura La presente actividad tiene por finalidad gestar una miniblioteca en las áreas rurales (campesinas) de la región Lambayeque, a partir de la donación de un lote de textos que permitan incentivar la lectura y el conocimiento en niños, jóvenes y adultos. Dicha mini biblioteca tomará el nombre del escritor, persona o institución que asuma esta contribución en beneficio de los menos favorecidos de nuestra región. Por lo tanto convocamos a nivel internacional a escritores, poetas, editores, gestores culturales, mecenas, embajadas y entidades comprometidas con la difusión de la literatura universal.

lunes, 24 de agosto de 2009

Ponencia de Antonio García Pèrez (México)

POESÍA INFANTIL ¿PARA QUÉ?
(LOS PARADIGMAS UTILITARIOS DE LA POESÍA PARA NIÑOS)


Por Jorge Antonio García Pérez
Hidalgo-México


“La poesía es indispensable
Pero me gustaría saber para qué.”
JEAN COCTEAU.

El arte, aunque tiene una presencia concreta, percibida a través de los sentidos, deviene en ser un bien espiritual cuya utilidad pragmática tal vez no exista. El esencial valor de un cuadro pictórico nos es el de adornar una casa o un museo, sino las sensaciones que nos provoca su contemplación; la audición de un concierto, no es para llenar el tiempo libre sino para colmarnos de la profundidad de sensaciones con las que el compositor colmó una obra. Quizá el arte tenga usos pragmáticos inmediatos o visibles, como bailar y enamorarse al compás de la música, recitar un poema en una ceremonia, decorar un edificio, etc., pero el fondo de su esencia es el placer estético que nos provoca, en cualquiera de sus formas y lo que le da justificación como arte.
La poesía infantil ha existido desde hace varios siglos, conservando una esencia como tal, mas al ser dirigida hacia los niños ha sufrido –como el arte y la poesía en general- de distintos enfoques utilitarios, desde donde los escritores enfocados a los niños, apuntan sus palabras.
El pragmatismo de la sociedad, sobre todo en el terreno de la educación, suele preguntarse: poesía infantil, ¿para qué? Desde luego que hay un buen número de argumentos que justifican la presencia de los poemas dedicados a los niños en la currícula educativa y en el mundo editorial y cultural dedicado a la infancia.
A través de este recuento, trato de observar los distintos enfoques pragmáticos con el que los distintos autores de diversas épocas han enfocado su poesía para entregársela a los niños.

1.- PARADIGMA DE LA CUNA. Todas las culturas tienen esta bendición mágica: los arrullos, canciones de cuna, juegos de nana y prácticas de crianza que forman un vasto cancionero universal con que las madres y padres hablan y encantan a sus hijos, otorgándoles no sólo el amor, sentimiento de protección y vida, sino que le añaden una fuerza espiritual extra al expresarles con palabras cantadas -¡cuando los niños, de hecho, no conocen las palabras!- algo más sutil y oculto en el interior de las palabras: el encantamiento que lleva en su interior el arte. Eso que tiene que ver con los conjuros en las religiones más antiguas, que evoca a los chamanes en su invocación para curar a los enfermos y en el perenne amor con que las madres, sobre todo, aman y sanan a sus hijos.
El ejercicio pragmático del arrullo es dormir a los niños, alejar el llanto de sus ojos, protegerlos, pero el sentido poético rebasa con mucho esa intención urgente e inmediata. Ese conjuro sagrado cierta cosmovisión –consciente o inconsciente- heredada por generaciones y constituye una esencia de la identidad de las prácticas de crianza de una cultura determinada.
¿Cuál de esas dos funciones –indisolubles- pero distinguibles para su análisis define al arrullo y los juegos de nana como poesía? Desde luego que no es nada despreciable el sentido pragmático –de arrullar- que el poema-canto tiene. ¿O es su forma quien lo hace? -Porque está en verso medido, rimado, emplea expresiones en sentido figurado, y otras características formales de la poesía. Veamos que no es sólo la forma, -recipiente del poema- sino de lo que está colmado en su interior: magia, poesía, lo que sostiene al arrullo con su poética tal.

2.- PARADIGMA DE LA TRADICIÓN ORAL INFANTIL. “Naranja dulce, / limón partido, / dame un abrazo / que yo te pido.” “Oh, chequi, chequi, chequi, / Oh, lero, lero, le… / A ver, señorita, qué tal baila usté.” Los niños del mundo en todas las épocas han enriquecido su vida con juegos donde las palabras rimadas, metafóricas, enigmáticas; en definitiva, poéticas que el habla popular les ha heredado y que ellos, naturalmente, de generación en generación, han ido filtrando hasta formar el corpus de lo que podemos considerar la lírica infantil universal. Muy seguramente, la edad media dejó puestos para los niños de la posteridad, canciones y juegos de cortejo amoroso; no perdamos de vista que la palabra “infante”, de origen medieval europeo significa “el que no habla” considerando que los infantes de esa época no tenían derecho a la opinión, en un mundo estatificado por monarcas, nobles, clérigos, soldados y caballeros. Los niños de las épocas más cercanas a ala nuestra –nosotros mismos, por ejemplo- aceptamos esos cantos, esos juegos, adivinanzas de la tradición, juegos de sorteo, jitanjáforas y otra especies poéticas populares, como si fueran nuestras, puestas ahí para nuestro disfrute. Cada generación fue absorbiendo esa lírica y aportándole para el saboreo siempre renovado.
Reflexión aparte merece el advenimiento de los medios masivos de comunicación, el desarrollo económico y su impacto hacia estas formas de cultura popular infantil.

3.- PARADIGMA MORALISTA. En tanto que el niño es pequeño, el adulto tiene la responsabilidad de educarle. Con todos los medios que pueda. Entre esos medios incluye la poesía. El asunto es analizar en qué forma lo hace.
Cito un poema que recitaba mi madre: “Una noche, camarada, / Clemente le dijo a Alejo: / que al sombrero de aquel viejo / le tires una pedrada. / Y Alejo., muy diligente, / va de una piedra y echa mana; / arrojola velozmente / hiriendo a otro pobre anciano, / que era el padre de Clemente. / Alejo a mi padre hirió / y el culpable he sido yo. / De esta madeja de historia: / nunca des un mal consejo; / guarda siempre en la memoria / lo de Clemente y Alejo.”
Al término de este poema, el educador, y quizá el autor, considera que los niños al impacto final del poema, deben de comportarse muy bien y quedarán vacunados para mal aconsejar a alguno uno de sus compañeros y quedará a salvo su comportamiento moral en determinado aspecto. Esto no es nuevo. Pensemos que este ha sido el afán de otra forma poética llamada fábula, desde Esopo a La Fontaine, hasta Iriarte y Samaniego.
Sin embargo, ya Rosseau cuestionaba el valor educativo de las fábulas; había observado que es muy dudoso que los niños, después de haber escuchado la historia de la hormiga y la cigarra, quisieran todos ser laboriosos como la hormiga, despreciando, -inconscientemente, creo- el gran valor que pudiera tener la labor artística de la cigarra –labor lírica, por cierto-. Rosseau opinaba que se debía separar la ontología de cada una de las disciplinas; determinar cuál es la función del arte de la poesía cuál la del discurso ético.
Desde épocas inmemoriales, cuando las palabras, así sean poéticas, tienen que pasar el filtro educativo, resienten la utilización subordinada, inmersa en lo que los adultos de tal o cual sociedad, consideran correcto para los niños. Cierto que los poemas suelen ser muy eficaces en ese sentido; aunque en el mismo se estén jugando su propia existencia: es decir: ser poemas, o ser sermones moralistas, ejemplares o dudosos, ¿quién lo sabe? Pues la moral va cambiando. Mas ¿quién decide lo que es moralmente correcto? ¿Los adultos? ¿Los poetas? ¿La época? Ocurre que el “mensaje”, el consejo, el “sermón”, la enseñanza moral, -al parecer amargas- se envuelven con el dulce de la poesía, el artificio del verso, para que los niños lo puedan digerir. La poesía queda al servicio de la Ética. Pero los niños no son tontos y perciben la trampa. Saben que dentro de la hermosa sonoridad, la rima, las imágenes poéticas y los personajes, hay un “mensaje”. Así que deciden comerse el dulce, por el momento, y mandan al diablo el sermón. Y para la siguiente ocasión, pasan de largo y desprecian la poesía por alcahueta de “sermoneros”, por falsa en su interior. Y en ese riesgo –ironizado aquí- la poesía enfrenta cierta parte de su valor social –educar, ¿de esa forma?-, su valor estético –extasiar, emocionar, encantar- y, al en la biografía de los niños, su existencia. Hay poemas que sobreviven a este enfoque; hay otros que no.

4.- PARADIGMA DIDÁCTICO. Como consecuencia del desarrollo de los sistemas educativos, la palabra literaria –del todos los géneros literarios, creo-, llega a los extremos de ser utilizada subordinadamente como herramienta, no sólo de enseñanza moral, sino para propiciar en los niños otros aprendizajes correspondientes a otros campos. Este enfoque, educativo al fin, está muy relacionado con el enfoque moralista, llevado a mayores usos y extremos, en tanto se va comprometiendo a la poesía –con éxito o sin él- con otros campos de la enseñanza: el lenguaje, la geografía, la historia, y hoy, en forma muy frecuente, la ecología. Rara vez se atreve a eslabonarse con otras ciencias más exactas, como las Matemáticas, pero suele ocurrir. ¿ya ven que nos aprendíamos las tablas de multiplicar, cantándolas? Se sostienen dos esperanzas en estos usos didácticos: uno, que el aprendizaje, con poesía entre –ya no con sangre, y esto casi se agradece- y otro, que la sociedad le otorgue un valor a la poesía que en realidad no tiene; vaya, no es producto de utilidad material, sino que nació para otra cosa. ¿Cuál? Me gustaría saberlo, al igual que en el epígrafe lo señala Jean Cocteau.

5.- PARADIGMA CÍVICO O POLÍTICO. “Bandera que adoraron mis mayores / y que aprendí a adorar cuando era niño, / tú formas el amor de mis amores; / no hay un cariño igual a tu cariño. Me llenan de entusiasmo tus colores, / aún más inmaculados que el armiño / y al verte tremolar libre y eterna; / te adoro como a un Dios, ¡oh, mi bandera!” (Juan de Dios Peza, México) En la conformación de las repúblicas, liberadas de las monarquías, la educación pública se consagró en propagar el amor a la patria y ensalzar el sacrificio sublime de los héroes. Allí también los poemas infantiles han estado presentes. ¿No suenan todavía a nuestros oídos los poemas a la bandera nacional y a los héroes patrios? ¿No afrontó la poesía infantil su propia épica al cantar las epopeyas de nuestros pueblos? Desde luego que en cada uno de los incisos yo no me apresto a dar conclusiones sino a abrir interrogantes: Y digo: ¿Qué tan vigente es hoy su uso, subordinado de la poesía, desde luego, a los cambios conceptuales y políticos de la historia en cada país? Cito lo que escribe la poeta sobre todo para niños, la española Gloria Fuertes: “¿Qué es la patria? ¿Un territorio, una bandera? No, la patria es un niño que a los ojos nos mira.” Y algo para la reflexión de hoy: ¿no será que el concepto político y conceptual de patria, en la práctica, está siendo afectado por la llamada globalización?

6.- PARADIGMA ESTETICISTA. En todas las épocas, pero sobre todo ya entrado el siglo XX, la poesía en lengua castellana consagrada a los niños fue privilegiando ciertos temas y autores que no intentaban dar lecciones, no se erigían en baluartes de la moral y el comportamiento de los niños, no hablaban de la patria en el sentido cívico y convencional; es más, ni siquiera rogaban ser escuchados por los niños y recitados. Sin embargo, este tipo de poesía, más bien desinteresada en el sentido práctico, fue ganando terreno poco a poco –en los libros destinados para niños y seleccionados por los adultos, ciertamente-, pero sobre todo, está allí puesta para ganar la atención de los niños. Hay que señalar, en honor a la verdad, que muchos de esos poetas ni siquiera aspiraban ser leídos por niños; otros, en definitiva, sí. Me refiero a los Juan Ramón Jiménez, los Machado, García Lorca, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, entre muchos otros.
La estética no tiene edad, aunque sí niveles de comprensión y encanto. Mas ciertamente, hay una serie de indicadores que el poeta y el niño comparten. Pongo una cita en la boca de el mexicano Elias Nandino: “Vino el niño y me dijo: / La gallina floreó unos huevitos. / Y yo me pregunto, poetas: / ¿no podríamos/ descubrir el mundo y la poesía / con los ojos de un niño?”
¿Qué fuerza secreta y desinteresada tienen ciertos poemas que han conquistado a los niños, de autoras como Alfonsina Storni: “En el fondo del mar / hay una casa de cristal. / A una avenida de madréporas / da. / Un gran pez de oro, / a las cinco, / me viene a saludar. / Me trae / un rojo ramo / de flores de cristal. / Duermo en una cama / un poco más azul / que el mar. / Un pulpo / me hace guiños / a través del cristal. / En el bosque verde / que me circunda / -din don... din dan- / se balancean y cantan / las sirenas / de nácar verdemar. / Y sobre mi cabeza / arden, en el crepúsculo, / las erizadas puntas del / mar.” O
Frida Shultz de Mantovani: “Se apagan las estrellas. / La luna duerme… / Para que no se caiga, / ¿quién la sostiene? / En el agua del río / puede caerse. / ¡Cuidado, Luna! / Que el río tiene / piedritas de colores, / algas y peces. / Te morderían toda / para comerte… / ¡Cuidado luna! / ¿Quién te sostiene? / Si estás dormida / vas a caerte.” O Nicolás Guillén: “Por el mar de las Antillas / Anda un barco de papel: / Anda y anda el barco barco, / Sin timonel. / Una negra va en la popa, / Va en la proa un español: / Anda y anda el barco barco, / Con ellos dos. / Un cañón de chocolate / Contra el barco disparó, / Y un cañón de azúcar, zúcar, / Le contestó.” O Pablo Neruda, por citar a otro gigante: “¿Por qué los inmensos aviones / No se pasean con sus hijos? / Cuál es el pájaro amarillo / Que llena el nido de limones? / Por qué no enseñan a sacar
Miel del sol a los helicópteros? / Dónde dejó la luna llena / Su saco nocturno de harina? / Si todos los ríos son dulces / De dónde saca sal el mar? / Cómo saben las estaciones / que deben cambiar de camisa? / Por qué tan lentas en invierno / Y tan palpitantes después? / Y cómo saben las raíces / Que deben subir a la luz?”
Al igual que Neruda, también quisiera tener un libro de preguntas que empatara con las que se hacen los niños y sólo el viento les contesta.

7.- PARADIGMA LUDICO. Por suerte unos poetas, más cercanos a nuestros tiempos ya, tomaron la decisión, no sólo de renunciar a cualquier tipo de enseñanza implícita e intentan redescubrir el juego, en este caso, de palabras poéticas y ponerla como herramienta para que el niño juegue, y pueda ser, justamente por eso, más niño. Sin mayor pretensión –que no me parece poca cosa-, hay autores que escriben jugando: “Era una oveja que fabricaba miel / Y una abeja llena de lana. / No, al revés. / Era una oveja que untaba lana en un pan / Y una abeja que tenía una manta de miel. / No, otra vez. / Era una abeja que antes de picar decía beee…” CONFUSIÓN ( de Roberto Iannamico – Argentina) “Santo Señor de la Aguas, / Ven y quita tu paraguas, / Que llueva, por compasión, / Pura agüita de limón; / Que caiga un agua endulzada / Pero que sea limonada / -y no como el otro día, / llovió jugo de sandía-. / ¡Quítame de este desierto! / ¡Duérmeme si estoy despierto! / Abracadabridacabra, / Remójame la palabra, / ¡Ándale, no te hagas maje, / dile a la lluvia que baje!” CONJURO PARA QUITAR LA SED (de Antonio Granados – México) O este autor: “La bruja Maruja / Apretuja las palabras, / Palabrejas, palabrujas, / Mientras soba y resoba / La escoba embrujada, / Pero al menor descuido, / ¡abracadabra! / Se escapan volando, volando… / Una por una bajo la luna anaranjada!” LA BRUJA MARUJA (de Edgar Allan García – Ecuador)

8.- PARADIGMA PAIDO MORALISTA. Volviendo al afán de tornar útil la poesía en la vida de los niños, pero cuestionando seriamente de la autoridad moral del adulto, un corpus visible de poetas intenta cuestionar la moral del mundo, pero ahora a través de los ojos de los mismos niños. Poemas singulares como estos: “Si le pego a alguien / le llaman agresión; / si alguien me pega a mí / le llaman educación.” (Leila Mícolis, de Brasil), O BRUJA Y DRAGÓN (de Rosalba Guzmán Soriano – de Bolivia) “Papá, cuando tú peleas / Con mamá, aunque no lo creas / Te vuelves como un dragón, / Grande, verde y barrigón. / El fufego que de tu boca / Brota, quema lo que toca, / Los muebles y las cortinas / Y espantas a las vecinas. / Te conviertes en dragón, / Si te pones renegón. / Mamita, cuando peleas / Con papá, aunque no lo creas / Te vuelves bruja de cuento, / Pareces un esperpento / De uñas largas de pantera / Que destruye la madera / De sillas, mesas, ropero / Y de susto yo me muero. / Mamita, en cada pelea / Eres la bruja más fea. / Es altamente arriesgado / Encontrarse allí parado / En medio de la batalla / De bruja y dragón canalla. / Por eso, tengo cautela, / Corro al lado de la abuela / Hasta que el dragón se calme / Y la bruja se desarme. / Hasta que vuelva la calma / Y se me apacigüe el alma.”

9.- PARADIGMA PAIDOCENTRISTA. Otro grupo importante de autores, ha ido más lejos sobre el afán artístico de reconocer la visión de los niños y mirar con sus ojos. Han consagrado su obra en dejar a un lado al adulto, penetrar poéticamente y hablar con la voz de los niños. Un ejemplo de ello son el colombiano Jairo Aníbal Niño y Alberto Forcada, de México: “POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA ENVÍO UNA CARTA / y es para ti. / Cuando la abras verás que contiene una hoja perfumada / en la que no hay nada escrito. / Tengo la esperanza de que sepas quién la envía / si recuerdas que el último día de clases / me confiaste el secreto / de que la flor que amabas era el jazmín / por lo blanca
y por su aroma. / EN SECRETO / recogí el vaso en el que habías bebido / y lo llevé a mi casa. / Por las tardes, cuando llego del colegio, / lo coloco bajo el grifo / y veo flotar un beso en el agua.” (de la alegría de querer, de Jairo Aníbal Niño) O: DESPERTAR, (Poemas breves de Alberto Forcada – México) “MARINERO / Madre, / ¿Lo sabías? / Al arrullarme decidías / Mi vocación de marinero. / OMBLIGO / Como los globos / Que flotan en las fiestas, / Tengo, para no desinflarme, / Un nudo en el estómago. / SUETER / Abuela, / Tengo frío; / Téjeme a mí también / Unas arrugas.”

10.- PARADIGMA DE LA NIÑEZ DESDE EL ADULTO. También encontramos una gran mayoría de los autores, en algún momento de su obra, sin ningún truco hablan de las infancias; ya sea de los recuerdos que de ella tienen, o de la ternura que les despiertan sus hijos. Una buena parte de esos poemas al ser expuestos a los niños, le hablan también, con mucha autenticidad de todas las infancias. Cito a dos de ellos. El venezolano Andrés Eloy Blanco: “Mientras hablo, hijo, quiero besar / a un niño de mi pueblo / con el sol de mi tierra entre sus ojos / y el amor de mi madre entre mi beso. / La verdad, sólo ella en tu conducta, / tan sólo la verdad en tu cerebro. / Pero que al corazón le quede algo / de las dulces mentiras que te enseño: / Que en el profundo bosque son verdades / las fábulas del tigre y del conejo, / que el mundo tiene un pájaro que habla, / un agua de oro y el canto de un madero, / y un corazón que marcha sin mirar hacia atrás / hasta llegar a ellos. / Que ha de volver sobre el caballo flaco / con Sancho al lado, el hondo caballero. / Que el día es del trabajo y del amor la noche, / que no hay cosa sin pan, que el hombre es bueno, / que el pez navega por el azul del agua / y el ave vuela por el amor al viento.”
Y para citar a un excepcional poeta procedente de una lengua distinta al español, el honor es para Rabindranath Tagore: EL MUNDO DE UN NIÑO “Si yo pudiera encontrar un rinconcito tranquilo en el mismo corazón del mundo de mi niño. Sé que en él tiene estrellas que le hablan y un cielo que baja hasta su cara para divertirlo con sus nubes tontas y sus bobos arco iris. En él todos esos que parece que nunca dicen nada y que nunca se mueven, se deslizan hasta su ventana y le cuentan cuentos y le ofrecen bateas cargadas con juguetes de ricos colores.
Si yo pudiera andar ese camino que cruza el pensamiento de mi niño, salirme de todas sus lindes, ir hasta donde los mensajeros desconocidos traen y llevan mensajes sin razón por reinos de reyes sin historia, hasta donde la razón hace barriletes con sus leyes y los echa al aire, donde quita a las acciones sus cadenas de verdad.”
O del costarricense Fernando Luján: “¡Qué dichoso el caracol, / que tiene un casco de vidrio / y duerme bajo la col! / ¡Más dichosa la luciérnaga, / que por las noches se alumbra / con una verde linterna! / ¡Pero más dichoso el grillo, / porque sabe una canción / para dormir a mi niño!”

11.- PARADIGMA NARRATIVO. En el oficio de la creación literaria para niños algunos autores han roto exitosamente la barrera de los géneros literarios: narrativo y poético –y a veces hasta teatral- en obras dignas de los niños y que hoy forman parte de su degustación literaria. Cuentos en verso o poemas narrativos. Uno de los ejemplos más deslumbrantes es A MARGARITA DEBAYLE de Rubén Darío: “Este era un rey que tenía / un palacio de diamantes, / una tienda hecha del día / y un rebaño de elefantes. / Un kiosko de malaquita, / un gran manto de tisú / y una gentil princesita, / tan bonita, Margarita, / tan bonita como tú.” Y un buen número de ejemplos más cercanos en el tiempo como el célebre DRAGÓN FILIBERTO de Liliana Ciento, de Argentina. “El dragón Filiberto / Quiere dar un concierto / E invita a sus amigos
A escucharlo cantar. / Pues ha ensayado tanto / En su clase de canto / Que cree que está listo / Para un gran recital. / Nadie falta a la cita / En un claro del bosque. / Filiberto nervioso / Se dispone a cantar. / Pero entonces ocurre / Que enormes llamaradas / Le salen de su boca / Sin poderlo evitar. / Y le quema las plumas / A un gorrión distraído. / Le chamusca la oreja / A un conejo haragán. / A una ardilla coqueta / Se le enciende el vestido / Y le incendia la cola / A un zorro charlatán.”

12.- PARADIGMA SAGRADO Y ABSOLUTO. Y a todo esto quiero cerrar esta búsqueda, esta indagación argumentada con la pregunta inicial de Jean Cocteau, no para responderla sino para añorar una poesía que sea indispensable para el hombre niño, para el niño hombre, plantado al centro del mundo dialogando con Dios y la naturaleza, preguntando al aire y a la tierra los mil porqués, ceremoniando con la energía del sol y con el agua cada día, los orígenes y la evolución del mundo. Me gustaría que los niños tuvieran acceso a una poesía que desde sus primeros sonidos los conectara con el cosmos, y el poeta se conectara con su estado más puro, es decir, con su niñez para mirar, cada día el mundo nacer, en sus palabras. Ese es mi sueño. Lo comparto con ustedes.